Mapa Web
 
Clínica Santa Elena
La Granja, 8
28003 MADRID
+34  609 15 16 03
  +34  91 453 94 00
   
Hospital Nisa
Pardo de Aravaca
La Salle, 12
28023 Aravaca - MADRID
+34  91 512 90 00

Suscripción: Alta Baja
Boletín de Novedades
  Fecha:
  Hora:
  Añadir a favoritos
En la red desde: 01-01-2004
       
 
Web accesible sin barreras [Zoom página] >>> Normal x1.5 x2 x3-
 
 
 
  ULAP Medios de Comunicación  
 

Medios de Comunicación:
 

4 de mayo de 2004 
   
La fotovaporización prostática trata la HBP con mínima agresión
 
La fotovaporización prostática por láser verde es una de las últimas novedades en el abordaje de la hiperplasia benigna de próstata (HBP). Se trata de una técnica endourológica, y por tanto mínimamente invasiva, que reduce las posibilidades de sangrado intraoperatorio, hecho que suele aparecer en las cirugías convencionales. Además, los resultados a largo plazo se mantienen sin necesidad de reintervenir o usar otro método.
La hiperplasia benigna de próstata (HBP) afecta a uno de cada cuatro hombres de 50 años, a la mitad de varones mayores de 60 años y casi al 80-90 por ciento de los mayores de 80 años. La reducción o eliminación del adenoma se ha llevado a cabo tradicionalmente mediante resección transuretral (RTU) y prostatectomía abierta, dependiendo de los casos. Actualmente, un nuevo método de cirugía mínimamente invasiva ofrece resultados exitosos y duraderos y elimina algunos de los inconvenientes de las técnicas clásicas. Se trata de la fotovaporización prostática (FVP) con láser verde (potasio-titanio-fósforo) de luz verde, un método de reciente implantación desarrollado hace cinco años por especialistas de la Clínica Mayo, de Rochester, en Estados Unidos, cuyos resultados se han publicado en Journal of Endourology y en Journal of Urology.


Hemoglobina

"Las características y ventajas de la fotovaporización prostática se resumen en su mínima agresividad quirúrgica y, por tanto, en una excelente calidad de vida para el paciente", según han explicado a DM Alfredo Hernández Villaverde y Santos Giménez Artieda, coordinadores de la Unidad de Láser Prostático (ULAP), del Sanatorio del Valle
(en la actualidad en la Clínica Santa Elena), en Madrid, y pioneros en España en el desarrollo y práctica clínica de esta nueva metodología.

La FVP está indicada para tratar HBP. Su mecanismo de acción se centra en la introducción a través de la uretra de un cistoscopio de doble corriente con la fibra del láser, que funciona con un haz de luz con una longitud de onda de 532 nanómetros y con una gran afinidad por el pigmento de la hemoglobina. Trabaja a gran potencia vaporizando la próstata, convirtiéndola en vapor de agua, y la elimina por un sistema de riego continuo. Al mismo tiempo, y según Hernández, "sella los vasos sanguíneos por su afinidad con la hemoglobina, hecho que prácticamente elimina la posibilidad de sangrado y permite que el paciente salga de la intervención con una sonda que se retira en un periodo máximo de 24 horas porque el enfermo empieza a orinar espontáneamente".


El equipo de Unidad de Láser Prostático, en una intervención endourológica.
Sin riesgos

Según Giménez, esta técnica endourológica puede aplicarse a varones con adenoma de próstata de cualquier tamaño. "Lo que oscila es el tiempo quirúrgico, dependiendo de si el tumor es más grande o más pequeño. Actualmente no se han establecido limitaciones. Incluso está indicada para pacientes considerados de alto riesgo como los anticoagulados, ya que prácticamente se elimina el sangrado".

El equipo del Sanatorio del Valle comenzó su actividad en diciembre de 2003. En estos momentos son 32 los pacientes intervenidos [Ver dato actualizado]. Su experiencia a corto plazo ha obtenido unos resultados muy efectivos. Los datos a largo plazo se desprenden de los estudios publicados por el equipo estadounidense de la Clínica Mayo, que, frente a las técnicas convencionales, ponen de manifiesto que "el resultado postoperatorio, al menos a cinco años, es bueno, ya que no ha sido necesaria la reintervención con fotovaporización ni el empleo de otra técnica. En comparación con la RTU, se sugiere que el comportamiento será muy similar en cuanto a la posibilidad de recidivas".


Vapor de agua

Hernández ha señalado que el ámbito urológico ha sido uno en los que la tecnología láser se ha ensayado con mayor frecuencia. No obstante, y hasta el momento, ninguno conseguía la vaporización del tejido. "Otros láseres carbonizaban el tejido produciendo necrosis por termocoagulación pero con un rendimiento muy bajo y dejando un síndrome miccional postoperatorio significativo que requería, en algunos casos, sondaje. Con la FVP la sonda se retira a las 2-4 horas de la intervención. También pueden abordarse adenomas que fueron tratados anteriormente con RTU, por ejemplo".

El urólogo ha añadido otro beneficio si se necesita ampliar el tiempo quirúrgico, pero sin riesgos. "Este método emplea un sistema de irrigación continua con agua estéril y no con glicina, tal y como ocurre en la RTU. Al fotosellar los vasos sanguíneos y utilizar agua estéril no hay posibilidad de reabsorción de líquidos, como la glicina, que es uno de los grandes inconvenientes que la RTU puede ocasionar al paciente".
Patología tumoral

La fotovaporización prostática (FVP) por láser no es un tratamiento para el cáncer de próstata, pero se está empezando a usar en tumores de vejiga. El único problema de este método, según Alfredo Hernández, es que no obtiene muestra de biopsia y para el cáncer de vejiga es de especial importancia el diagnóstico anatomopatológico para determinar qué actitud terapéutica posterior es la más adecuada. "En tumores de vejiga lo que se está haciendo actualmente son abordajes diagnósticos para lo cual se obtienen previamente muestras con pinzas frías, por ejemplo, fotoevaporar el tumor posteriormente y extraer otra muestra cuando se llega a la base tumoral que es fotoevaporada de nuevo".

El equipo del Sanatorio del Valle ha llevado a cabo dos intervenciones de este tipo "que han sido tumores superficiales, sin infiltraciones, resueltos mediante este procedimiento. Si después aparece un estadio más avanzado, se aplican los protocolos establecidos para cáncer de vejiga. El abordaje es, en principio, diagnóstico y terapéutico inmediato si el tumor es superficial y poco agresivo".

En Estados Unidos este láser ha conseguido la patente para tejido blando, lo que abre un amplio abanico de posibilidades para otros tejidos u órganos como hígado o riñón. "El problema es que aún no hay sondas adecuadas para ellos, aunque se está trabajando para abordar tumores renales o hepáticos con resecciones limpias", según Hernández.
Publicación: Diario Médico
Sección: Área Científica - Urología
Fecha: 4 de mayo de 2004
Autor: Raquel Serrano
Fotos: José Luis Pindado
Web:  www.diariomedico.com
   
       
     
 
 
© ULAP, S. L. Todos los derechos reservados    Aviso Legal : : Política de Privacidad
Web optimizada para una resolución de pantalla de 800x600 - Internet Explorer